El Manchester United dejó escapar dos puntos en Old Trafford tras empatar 1-1 con el Tottenham Hotspur. Bryan Mbeumo adelantó a los locales en la segunda mitad, pero Dominic Solanke marcó en el minuto 92 para los visitantes, que terminaron con diez hombres por la expulsión de Rodrigo Bentancur.
Los aficionados del United llegaron al estadio dispuestos a burlarse del Manchester City, pero el partido les recordó sus propios problemas. Antes del pitido inicial corearon cánticos contra el rival por el escándalo que lo rodea. Cuando Mbeumo marcó a mitad de la segunda parte, la grada se acordó del Tottenham con el grito de “vais a descender con el City”. Sin embargo, al final del partido, el árbitro Stuart Attwell pitó el final y el público salió del estadio pensando en el empate.
Un empate que duele
Carrick reconoció que el resultado le decepcionaba. “Estoy muy decepcionado con el resultado, sin duda. Ha sido un partido regular, para ser totalmente sincero. Fue difícil, sobre todo en la primera parte”, declaró después del encuentro.
El técnico también destacó la mejoría de su equipo. “Hubo una gran mejoría en la segunda parte, y nos pusimos en una posición muy buena hacia el final. No logramos cerrarlo, y deberíamos haber encontrado la manera de conseguirlo”.
El United sufrió su peor arranque de temporada desde 1986 tras seis jornadas. Solanke ya es el tercer gol encajado en el tiempo añadido esta temporada, y dos de ellos, ante el Everton y el Tottenham, le han costado cuatro puntos.
Problemas para cerrar los partidos
“Son dos goles tardíos en contra, de formas distintas, que nos han costado dos victorias”, explicó Carrick. “Eso cambia muchas cosas, cambia el estado de ánimo y cambia los puntos y cómo queda la tabla. Tenemos que mejorar en cerrar los partidos, sin duda, una vez que nos ponemos en una buena posición”.
El gol de Solanke llegó tras un centro de Sandro Tonali. Lisandro Martínez no logró despejar el balón, y Senne Lammens también pudo haber actuado mejor. Para el United, el problema va más allá de una jugada concreta: refleja una mentalidad frágil y la dificultad para gestionar la presión en los momentos decisivos.
Además, el equipo no ha ganado ninguno de sus últimos tres partidos contra rivales con diez jugadores. En marzo cayó 2-1 ante el Newcastle United tras la expulsión de Jacob Ramsey. En noviembre, con Ruben Amorim al mando, el Everton ganó 1-0 en Old Trafford pese a jugar con diez tras la expulsión de Idrissa Gueye por abofetear a un compañero.
“Tengamos diez hombres o no, si vamos ganando tenemos que cerrar los partidos”, señaló Carrick. “Ya sea controlando el balón, dominando más el juego, cuidando la pelota en su mitad y alrededor de su área, o defendiendo mejor en los momentos clave. Sin duda, tenemos que mejorar en eso”.
Presión creciente
La última vez que el United sumó menos de seis puntos tras seis partidos, el club destituyó a Ron Atkinson. Carrick todavía no está en esa situación, pero la presión aumenta.
El United tuvo un debut positivo para Carlos Baleba, fichaje estrella del verano procedente del Brighton & Hove Albion por 70 millones de libras. El centrocampista entró en el minuto 60 y, según el relato del partido, cambió la energía y la intención del equipo, que había sido superado durante gran parte de la primera mitad. Sin embargo, su aportación quedó eclipsada por la incapacidad del equipo para cerrar un partido que debía ganar.
El United viaja al Atlético de Madrid en la Liga de Campeones el martes, antes de visitar al Leeds United el fin de semana siguiente. Después le espera otro exigente compromiso europeo ante el Como.
Carrick insiste en que el principal problema del equipo es que está perdiendo en los detalles esta temporada. Para comenzar a mejorar, el United necesita corregir esos márgenes cuanto antes.